El término de “Economía Compartida” se escucha bastante a menudo, y nos hace preguntarnos ¿Qué significa exactamente?
Vamos a echar un vistazo rápido a la definición:
” Un sistema económico en los que los bienes o servicios que son compartidos entre individuos, ya sea de manera gratuita o por una tarifa , típicamente utilizando internet como medio” .
(fuente: https://www.oxforddictionaries.com/definition/english/sharing-economy)
Las plataformas de economía compartida se han hecho cada vez más populares en los últimos años, y han cambiado la forma en la que vamos a trabajar, viajamos, compramos y muchas otras otras actividades.
Gracias a los avances en la tecnología e internet, cualquiera puede convertirse en un comerciante; ya que ahora podemos buscar, compartir y comprar más rápido y más barato que nunca. El modelo funciona bien para elementos de gran valor y coste que la gente posee pero que no utiliza; como casas de vacaciones, habitaciones, coches, etc. Las empresas líderes que han adoptado y se han aprovechado del concepto de “movimiento” o “economía compartida” ya no son pequeñas start-ups, y el tamaño de compañías como Airbnb o Uber ya supera y compite con los principales actores de su industria.
¿Cómo empezó?
Muchas de estas plataformas surgieron después del colapso económico en 2008-2009, donde mucha gente perdió su trabajo y su estabilidad económica- Estas plataformas le dieron a la gente la oportunidad de convertirse en empresario – ofreciendo un servicio o el uso de algo que ya poseían, proporcionando la manera de obtener algún tipo de ingreso. El consumidor obtiene un servicio más económico que si lo compra por él mismo o lo contrata a través de proveedores convencionales.
¡Los usuarios digitales están a cargo!
Con la tecnología cada vez más avanzada y personalizada, y con el auge de las redes sociales, es más fácil conectar con los usuarios para encontrar cualquier producto o servicio que necesiten como los Smartphones que te muestran dónde está ubicado el coche más cercano para alquilar a través de una señal GPS, o dónde está el producto de segunda mano más cercano, etc., redes sociales que construyen confianza y credibilidad, y sistemas de pago online que gestionan los pagos sin un intercambio de dinero físico. Los usuarios de estos servicios tiene más poder, ya que pueden comprar, pagar, comentar, opinar y compartir lo que quieran con unos cuantos clicks en su teléfono móvil, tablet u ordenador. Estos comentarios y opiniones se utilizan para informar a otros usuarios, quienes muy a menudo toman una decisión de compra en base a la información que han dejado otros usuarios.
¿Qué es lo próximo?
Nadie puede predecir realmente el futuro, pero parece que la economía compartida está aquí para quedarse. Siendo predominantemente popular en países como Norte América, Reino Unido, Francia y España, este movimiento se está extendiendo lentamente a otras partes de Europa y del Mundo en forma de iniciativas locales, y por supuesto gracias a los principales actores del mercado como Uber o Airbnb.
El movimiento de economía compartida se hace más fuerte cuanta más gente saque provecho de él. Tiene grandes ventajas, pero también tiene algunas desventajas, sobre las que ya escribiremos en otro post. Una de las cosas que están claras es que estamos cambiando lenta pero constantemente la forma en la que adquirimos bienes y servicios.

